| Miembros de la Orden |
Los diez mil Caballeros de la
Orden están divididos en tres Clases. Deben regirse por los preceptos
de la Iglesia, y son requeridos a participar en las actividades de asistencia
humanitaria de la Orden. La naturaleza caballeresca explica y justifica el mantenimiento del carácter nobiliario de la Orden, ya que muchos de sus Caballeros procedían en el pasado de las familias nobles del mundo cristiano. Hoy, la mayoría de los Caballeros pertenece a clases no nobles. Los miembros de la Orden pueden definirse como gentilhombres católicos animados por una altruista nobleza de espíritu y de comportamiento. Todos los caballeros responden a la condición prevista antiguamente para la concesión de títulos de nobleza: haberse distinguido por su especial virtud. El carácter caballeresco de la Orden tiene todavía hoy gran vigencia moral, porque denota el espíritu de servicio, de abnegación y de disciplina que anima a los Caballeros. Las batallas no se combaten ya con la espada, sino con instrumentos pacíficos de lucha contra las enfermedades, la miseria, la marginación y la intolerancia, y en la defensa y la divulgación de la Fe católica. Los 10.000 Caballeros y Damas que componen la Orden - los freires profesos, los que han pronunciado la promesa de obediencia, y los miembros laicos - son llamados al ejercicio de la virtud y de la caridad cristianas. Tienen el compromiso de profundizar en la propia espiritualidad en el ámbito de la Iglesia y de dedicar sus energías al servicio del prójimo. Las tres clases A la Primera Clase pertenecen los Caballeros de Justicia, o Profesos, y los Capellanes Conventuales Profesos, que deben profesar los votos de pobreza, castidad y obediencia, con el fin de perseguir la perfección evangélica. Son religiosos a todos los efectos, según las normas del Derecho Canónico, pero no están obligados a la vida en común. Los miembros pertenecientes a la Segunda Clase, en virtud de la Promesa
de Obediencia que han profesado, se obligan a vivir según los principios
cristianos y según aquellos principios relativos al espíritu
de la Orden. Se subdividen en tres categorías: La Tercera Clase está constituida por miembros laicos que no profesan votos religiosos, ni la Promesa de Obediencia, pero viven según los principios de la Iglesia y de la Orden. Se subdividen en seis categorías: - Caballeros y Damas de Honor y Devoción Los requisitos de idoneidad para cada uno de los rangos y categorías están definidos en el Código.
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